jueves, 15 de febrero de 2018

Un andar solitario entre la gente


Siento el mismo vértigo de siempre, el vértigo que siento cada vez que me asomo a un nuevo libro de Antonio Muñoz Molina. Antes de lanzarme al vacío, pongo en marcha el protocolo del fetichista: lo palpo, lo huelo, compruebo el tacto de sus páginas (esta vez viene cosido y se lo agradezco a Seix Barral), me detengo en las tapas, busco alguna incipiente dedicatoria inicial y poco más: mi oficio de lector me avisa de que ésta no es tarde para libros: lo cierro como si cerrase una caja fuerte, y lo deposito entre los estantes. Tal vez, arrimarse al precipicio de la lectura requiera de unas condiciones determinadas que todavía no se dan. Pero no me preocupa lo más mínimo. Cuando sea el momento, sé que será el libro quien me avise.

lunes, 12 de febrero de 2018

En tierra de nadie


Billy Wilder nació en Sucha. Por tanto, a lo largo de su vida fue austrohúngaro (bendito Berlanga), austriaco, alemán y, finalmente, polaco. Pero no pienso en Wilder mientras escribo. Pienso en los miles de austrohúngaros que sufrieron la gran noche europea y que nunca llegaron a ser polacos.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Soñadores

Bowie and Wilde.
En cuanto la vida me deja un rato en paz, me largo con otra. Con otra vida, entiéndanme. Hoy, sin ir más lejos, le he hecho los coros a Bowie en New killer star. Hubiese preferido lidiar en solitario con ese riff machacón e inolvidable si mi primitiva motricidad fina me permitiera aventurarme en los acordes de la electricidad. Pero para qué disimularlo: la guitarra ni en sueños. Observarán que estas inactividades mías, totalmente inofensivas y cargadas de ingenuidad, no deberían acarrearme consecuencia alguna (más allá de los sempiternos y recurrentes vivesentumundo), pero no me fío ni un pelo: por algo escribió Wilde que la sociedad perdona casi siempre al criminal, pero jamás al soñador.

sábado, 13 de enero de 2018

Un par de palos



Publicado en la revista Puerta de la Villa, nº86 de diciembre de 2017.

Desde su lanzamiento en mil novecientos sesenta y seis, se calcula que se han vendido más de ochocientos millones de All Star, millones de Converse que, con leves matices, conservan el sello distintivo del primer modelo que apadrinó, en su día, el jugador de baloncesto Chuck Taylor. Hace décadas que perdieron su función deportiva, pero las All Star continúan abrigando los pies de las nuevas generaciones y constituyen un emblema de rebeldía y rock´n roll: Kurt Cobain, Elvis Presley y Jim Morrison son algunas de las leyendas que las elevaron al rango de complemento tribal.
Las de la foto no tienen su característica caña alta, pero mantienen las mismas suelas que han dejado sus huellas por el mundo durante los últimos cincuenta años. El doble nudo de los cordones, las lengüetas deshilachadas por el uso, la pulsera que abraza un tobillo… esta imagen podría haberse tomado en cualquier lugar, pero hay algo que la circunscribe a un espacio geográfico determinado, un nimio detalle que escaparía a los ojos de un observador que no conozca de antemano el contexto de la instantánea: dos palos.
Sí. Hablamos solamente de un par de palos. Dos palos pelaos. Dos palos con algunas cicatrices. Sobre el inferior, descansan nuestras All Star. Aparecen silenciosas, a la expectativa, como si intuyesen que en unos pocos segundos un estruendo romperá la quietud del amanecer, como si supiesen además que, en ese preciso instante, descenderá por el callejón de la calle del Hierro una densa argamasa de hombres y toros, tal y como ha venido sucediendo durante los últimos cuatro siglos. Serán -insisto- tan sólo unos segundos y, cuando todo acabe, las Converse descenderán de los palos como quien desciende de nuevo a la rutina.
Pero, claro, para descubrir todo lo que nos cuenta esta foto sin mostrárnoslo hay que ser de aquí. Porque estas All Star de la imagen podrían haber estado un ocho de agosto a las ocho de la mañana en miles de sitios, pero están en Gor y nosotros, por dos palos, por tan sólo dos palos, lo sentimos y lo sabemos.

martes, 9 de enero de 2018

Hagamos un roto a la Poesía


A la Poesía le pasa un poco como a la viñeta de El Roto: si un poeta le escribiese a la nieve, debería escribirle también a la gente que pasa la noche en la AP-6, a la página de sucesos del frío, al hielo y al deshielo, a los pueblos incomunicados donde se subsiste sin apenas suministros, a los cortes de luz, a los ancianos varados tras una ventana, a los niños sin colegio, a la porquería que siempre sobrevive a cualquier postal. De no hacerlo así, no le estaría escribiendo a la nieve; le estaría escribiendo al azúcar.
Creo que es necesario hacerle un roto a la Poesía, privarla de su dulzura, porque los versos almibarados sólo sirven para confundir a los demás.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

El hijo pródigo


Sin saberlo, guardaba un Tàpies en casa de mis padres. Pero no se trata de un Tàpies cualquiera. Es un Tàpies plasmado en la cubierta diseñada por Jaume Bordas para un Vargas Llosa: La guerra del fin del mundo en su primera edición de Seix Barral cuando Seix Barral tenía aún su sede en Tambor del Bruc, 10, en San Joan Despí, muy cerca de nuestra residencia familiar de General Mola, s/n; una edición cuidada por Luis A. Lagos y Alex Zisman; una edición de lujo que ha reposado durante treinta y seis años protegida por un estuche sobre un estante de nuestra casa de Gor, muy cerquita del fuego como todo libro que se precie de serlo.


Lo abro con apetito y en la primera página impar, sobre un fondo que debió ser blanco en otro tiempo, encuentro trece firmas. Son las rúbricas de los compañeros de mi padre en las oficinas de Conisa, sitas en la calle Balmes de Barcelona, trece nombres garabateados que nos devuelven por un momento a aquel lejano veinticuatro de diciembre de mil novecientos ochenta y uno, el día en que se despide de su trabajo como contable tras una década. Guardan los libros más historias de las que cuentan. Tan sólo tres días después, el veintisiete de diciembre, llegamos a Gor para empezar la segunda de nuestras vidas.
Ojeo el libro y me entrego de nuevo al capricho de la aritmética: treinta y seis años esperando que alguien lo agarre con decisión, que alguien pretenda leerlo al fin, porque a pesar de ser un bien muy preciado en nuestra casa sospecho que nadie lo ha leído todavía. Ahora está aquí, en mi barra, junto a mis Alhambras artesanas, entre los juegos de mis hijos y el olor a cena de pueblo, y cuando todos se acuesten lo desvirgaré sin miramientos. Me toca a mí seguir la estela de o fanatico Antonio Conselheiro camino de Canudos, del mismo modo que hace treinta y seis años le tocó a mi padre decidir si basta con emprender el camino de regreso para poder sentirse un hijo pródigo.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Si nos dejan



Asegura Woody Allen que sus defectos no llegan a trágicos. Que son, como mucho, patéticos. Pues eso. Espero que durante el año próximo sepan ustedes seguir perdonando los míos.
Les deseo una Navidad llena de agradables imprevistos. Intenten ser felices un año más. Si nos dejan.

domingo, 10 de diciembre de 2017

La suave patria


Luis García Montero recordaba estos días un poema de López Velarde -La suave patria- para defender que ante la violencia merece la pena apostar por esa otra patria que es la vida cotidiana. La patria de cada uno de nosotros que, sumadas, configuran la patria enorme y abstracta que siempre se esconde tras una bandera.
No sin razón escribe Juan José Millás, con los pies en el suelo (esa forma extinta de andar por el mundo), que, mientras los telediarios informan de nimiedades y guerritas de claustros de primaria, ha llegado el crudo invierno y entre nosotros hay gente con los labios morados de frío. Al leer esto, es cuando uno capta toda la esencia de lo que quiere decirnos García Montero al afirmar que nuestra patria debería ser la vida cotidiana, esa vida que nunca encontrará una bandera que la abrigue.

jueves, 23 de noviembre de 2017

El alma dormida


Os lo aseguro: no es fácil escribirle a un poeta, aunque este sea eléctrico. No es fácil escribirle a alguien que entrega su vida a la travesía del desierto. Sé de lo que hablo porque en mi primer libro le dediqué un poema a José Ignacio Lapido, una conjunción de versos que resultó -ahora lo veo- en exceso pretenciosa. Desde entonces, decidí no volver a tentar a la suerte y dediqué mis esfuerzos poéticos a cuestiones más mundanas. Súbitamente, apostaté de mis precarios principios, dejé de codiciar la comunión “en el agnóstico recreo / de los dioses” y comencé la búsqueda de una voz propia, una voz que se pareciera un poco más a mí. Una vez más, el apellido Lapido se cruzaba en mi camino justo en el momento necesario: quién podría negarle al maestro el don de la oportunidad.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Un futuro Long John Silver

Portada de La isla del tesoro en su edición en USA de 1911 y mapa de la isla en la edición británica de 1883.

Podría haberlo firmado el mismísimo Robert Louis Stevenson, pero he de hacerlo yo porque el genio escocés ya no está entre nosotros y no todos los días se descubre a un personaje literario de esta magnitud. Si asumo este compromiso es porque supone una verdadera excepcionalidad que el maestro pregunte cuáles son los distintos tipos de mapas que existen y un pequeño John Silver, como surgido de entre la bruma de los pupitres, con gesto casi fantasmagórico, levante su mano para preguntar: ¿Se puede poner el mapa del tesoro?

domingo, 22 de octubre de 2017

El Génesis


Hoy, al regresar del cole, mi peque me ha dicho que Dios creó el mundo. Inmediatamente, he intentado reconducir la situación con algunos conceptos básicos sobre la formación del Universo, todos muy sencillos para no destapar del todo la caja de Pandora. Al rato, le he escuchado decirle a su madre que el mundo lo creó Stephen Hawking.

lunes, 2 de octubre de 2017

Curso de escritura automática

Curso de escritura automática. Emilio Calvo de Mora. Detorres Editores. Córdoba, 2017.

“Las horas iban persiguiéndose sin tregua / y el mejor juego era el que no acababa nunca”. Qué enorme placer supone la lectura de un poemario cuando te deja la impresión de que has estado de cervezas con su autor, acodados ambos en la última barra abierta de la noche, cómplices todavía en esta quimera paradójica del verbo, empapados, a ratos, por “esa exquisita tristeza / que los años acaban / convirtiendo en estilo”. Imagínalo, amigo Emilio: el barman nos propone un Jack Daniel´s antes de echar el cierre y, mientras llena nuestras copas, convenimos que, si nos dejasen, seguiríamos aquí aferrados al precipicio de la lectura hasta que nos abordase el mismísimo “Kafka con su libro de capitulaciones”

jueves, 21 de septiembre de 2017

Decadencia


Estoy sumergido en una autentica celebración de la palabra: La fiesta del chivo. Y, claro, ahora me pregunto cómo el mismo tipo que regaló la vida a esas líneas puede haber escrito El héroe discreto o Cinco esquinas. Algunos de ustedes me dirán que son las consecuencias del paso del tiempo; otros que se debe a las exigencias de un mercado voraz. Quizás, de alguna forma, todos estén en lo cierto: la Literatura nunca debería envejecer ni prostituirse.

viernes, 30 de junio de 2017

Felices vacaciones

Treinta de junio: se acaba el curso. Pero este año, además, se cierra una etapa. Sí. Ya lo sé. Es sólo un trabajo. Pero el trabajo son muchas horas al día. Un día tras otro. Y así durante doce años.
Gracias a todos los que habéis estado aquí siempre. Os llevo conmigo. En un libro futuro...

jueves, 29 de junio de 2017

Las flores suicidas


En una época de universal engaño, decir la verdad constituye un acto revolucionario.
George Orwell.


En Ficciones, un conjunto de relatos publicado en 1944, se encuentra uno de los cuentos más célebres del universo borgiano: Pierre Menard, autor del Quijote. A diferencia de Menard que escribe solamente un par de capítulos sin tener conciencia de que está copiando literalmente el original, Juan Herrezuelo (Palencia, 1966) nos regala, gracias al cuento que da título a su último libro, Las flores suicidas (Talentura, 2017), un Quijote inédito, pues su Alonso Quijano, felizmente reencarnado en la piel de Isidro Agay, parece ser, al contrario que su predecesor manchego, el único hombre cuerdo en medio de una marabunta de locos, el único consciente de la vocación suicida que empuja a nuestra sociedad hacia la autodestrucción.


lunes, 26 de junio de 2017

Pira de versos


Con motivo de la exposición "Historias del agua" (Castillo de Santa Ana de Roquetas, 2008), Virginia Vico le hizo esto a uno de mis poemas. Fue una serie de tres fotografías que recojo con torpeza en este montaje. Comprenderéis que, desde entonces, haya procurado que no se acerque a ninguno de mis versos hasta estar debidamente publicados.

miércoles, 7 de junio de 2017

Sinfonía del abismo

Hay reseñas que constituyen un poema por sí solas. "Lo que mirarán tus ojos" en Foco Sur, bajo la batuta de Pilar Quirosa Cheyrouze. No tengo palabras para agradecérselo lo suficiente.

viernes, 26 de mayo de 2017

XXIII Velorio Poético de Almería


Organizado por el colectivo Poetas del Sur, se celebró la noche del pasado miércoles el XXIII Velorio Poético de Almería. El acto, que estrenaba nuevo emplazamiento -el restaurante Dos Culturas- fue presentado por María Ángeles Lonardi, Diego Alonso Cánovas, Alonso de Molina, Rocío Andrés Granados y Perfecto Herrera Ramos, y, durante el mismo, se homenajeó a Juan Ramón Jiménez a través de la voz de la actriz Gloria Blanco. Después, fuimos leyendo nuestros poemas Alfonso Berlanga Reyes, Javier Anisa Prior, Pepe Jesús Sánchez Marín, Gloria Langle Molina, Rocío Andrés Granados, Berta Maldonado y yo mismo. La velada estuvo amenizada por la música de Sensi Falán -siempre sublime- y hubo -cómo no- varios reporteros gráficos a los que agradecerles su presencia y su trabajo desinteresado: Antonio Almécija, Pepe Criado y Alberto Herrera. Agradezco a Poetas del Sur su invitación y el trato recibido. Fue, sin duda, una noche para el recuerdo. Para mi recuerdo.

martes, 23 de mayo de 2017

Daños colaterales

Sitio web de la imagen: jurjotorres.com

Se diría que el único objetivo de las políticas educativas es aburrir al profesorado. Espero que, por ende, no acaben aburriendo también a nuestros hijos.

jueves, 11 de mayo de 2017

La mañana tiene nombre de obligaciones

“Páginas señaladas”, el nuevo libro de Javier Ramírez Villalba (Editorial Círculo Rojo, 2017).

Tengo un capricho de escritor: para hablar de este libro voy a empezar hablando de otro libro diferente. Escribe Javier Pérez Andújar, en su novela “Los príncipes valientes”, que existen dos tipos de escritores: los de mar y los de río. Nos explica el de San Adrián de Besós, que los escritores de mar son más narradores y que los de río son más poetas. Javier Ramírez Villaba, que nació en Arroyo del Ojanco, provincia de Jaén, lleva toda su vida viviendo frente al mar. Todo indica que, en su caso, esta trayectoria vital, estas aguas dulces y saladas, constituyen una estupenda mezcolanza, un amasijo de inquietudes y talento que quizás hayan influido sobremanera en el camino literario que se ha trazado Javier, en el afán narrativo del que hace gala su poética. Porque Javier Ramírez, después de tanto tiempo, sabe muy bien que es mejor huir de los poemas que no cuentan nada, poemas que fluyen por un río seco, huir de la poesía que nace sólo para ser poesía, pues la vida -como escribe en el poema que da nombre a este libro- es:

Un cuento clásico,
una comedia
ambulante pero hermosa
en la ciudad perdida de mis sueños.